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Cuando era adolescente fantaseaba mucho con escribir un diario. Mi amiga Ester tenía uno y a su hermana y a mí nos encantaba cotillearlo (sin que ella se enterara, claro). Esa era la idea que yo tenía de un diario, el típico diario adolescente donde escribir angustias y amoríos por lo general no correspondidos.

Hasta hace unos años la vagancia ha regido mi vida y nunca me animaba a escribir el diario que en mi mente soñaba. Así es la vida de una daydreamer como yo. En mi cabeza las frases se ensamblaban de forma fácil y armónica, pero luego nunca empezaba la acción de escribir. Y si la empezaba, pasados dos días se me olvidaba y no volvía a escribir nunca más. Tengo algunas libretas empezadas con algunas fechas allá por 2011 que luego nunca tuvieron continuación.

Ha sido hace dos años o así que cogí el hábito de escribir un diario de forma constante. Todo empezó con el libro El camino del artista. Por si no lo conoces, es como un método para romper los bloqueos creativos, no hace falta que te consideres artista.

En este libro la autora nos pide que escribamos cada día tres páginas nada más levantarnos, sin importar la calidad o la consistencia. Simplemente sentarse delante de la hoja en blanco y descargar nuestros pensamientos y / o impresiones. Al principio me costaba un montón escribir algo con sentido, simplemente metía ahí las cosas que me habían pasado o las que creía que me iban a pasar, pero sin mucha reflexión. Era más bien un recuento de acontecimientos. Nada muy profundo.

Digo que el journaling es una herramienta estoica porque ya Séneca lo hacía, aunque él aprovechaba la noche para recoger las cosas, los sentimientos y pensamientos que le habían ido surgiendo durante el día. Lo mío es más matutino. Me gusta despertarme y escribir.

Mis libretas favoritas son unas de hojas blancas, sin cuadrículas ni nada, que venden en MUJI. Me encantó cuando me di cuenta de que la libreta en sí tiene 366 páginas, una para cada día del año (bisiesto).

Con el tiempo, la forma de Journaling que hago ha ido mutando y ahora se ha convertido en un pequeño Frankestein de cosas que voy leyendo aquí y allá. Desde hace una semana he incorporado algo que sugerían en el curso de coaching que estoy haciendo con Brian Johnson. Él lo llama el BIG THREE.

Para Brian, cuya filosofía se apoya en los estoicos y en la ciencia, una vida bien vivida tiene que estar orientada al equilibrio de tres piedras angulares, que son la energía, el amor y el trabajo. Dentro de la energía está el descanso, la meditación y el ejercicio físico. El trabajo todos sabemos lo que es, y en amor se incluyen el amor a uno mismo, el amor a tu pareja, hijos, familia, amigos, mascotas, etc.

Mi técnica de Journaling

Como decía, ahora escribo en unas libretas del Muji que tienen 366 páginas. Esto sale a página por día. En la cara de delante del día que corresponde escribo mis impresiones del día anterior, lo que pienso sobre las cosas que me han pasado, o reflexiones que llevo en la cabeza.

Aquí es un poco “todo vale”. Los lunes escribo tres cosas por las que estoy agradecida. Pueden ser cosas muy importantes o muy insignificantes, da igual. Solo los lunes escribo sobre gratitud porque me gusta que los demás días queden libres para escribir lo que yo quiero, pero si algún día estoy especialmente agradecida por algo, lo hago.

En la cara trasera de la página viene la parte que estoy incorporando nueva con las enseñanzas de Brian. Escribo mi Carpe Diem Journal. Lo que hago aquí es tratar de imaginar y organizar mi día en torno a esas tres ramas de bienestar: Energía, Amor y Trabajo.

Empiezo por Energía. Primero escribo la Identidad que quiero tener el día de hoy con respecto a la energía. ¿Quién quiero ser con respecto a la energía? ¿Soy la persona que medita 20 minutos todos los días? Lo escribo. Si hago un entrenamiento o he dormido especialmente bien o veo que me falta algo, lo escribo. Consiste en decir quién queremos ser en este momento en la cuestión energética. Es como visualizar tu día antes de que pase. Ya estamos seteando un poco el cerebro para que sea como nosotros queremos.

Seguido de esto escribo sobre las Virtudes que tendría esa Mertxe de la identidad que quiero. Para ser esa persona que describo arriba, ¿qué virtudes tengo que tener? Pues seguramente persistencia, antifragilidad, coraje… lo que se me ocurra que va aquí.

Después de esto anoto las cosas que podría mejorar en torno a mi energía bajo el epígrafe Dominar. Aquí apunto por ejemplo si quiero levantarme de la silla cada 15 minutos y hacer 5 sentadillas. O lo que se me ocurra que puedo mejorar en el día de hoy con respecto a la energía y que no estoy haciendo.

Por último, escribo el apartado Celebrar. Aquí apunto las cosas que estoy haciendo bien al día con respecto, en este caso, a la energía. Por ejemplo, si hoy voy a hacer un entrenamiento especial o incorporo alguna cosa nueva que tenga que ver con la energía, la apunto aquí.

Estos cuatro pasos los sigo para las dos ramas siguientes, quedaría una plantilla tal que así:

Energía

        Identidad …

        Virtudes …

        Dominar …

       Celebrar …

Amor

       Identidad …

       Virtudes …

       Dominar …

      Celebrar …

Trabajo

     Identidad …

     Virtudes …

     Dominar …

     Celebrar …

 

La verdad es que al principio no le veía la utilidad pero después de hacerlo una semana me doy cuenta de que es muy práctico porque te setea en modo “Optimus”. Como ya has decidido cómo quieres ser en el día que empieza, hay algo dentro de ti que te va a llevar a conseguir estar cerca de lo que te has propuesto.

Creo que es una técnica para implementar si ya has empezado a hacer algo de Journaling, pero si eres nuevo en esto casi que es mejor que empieces a apuntar en modo adolescente. Seguro que es mejor que no hacerlo.