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En el post de la semana pasada compartí un curso gratuito de Coursera en el que dos científicos (Barbara Oackley y Terrence Sejnowski) nos explican cómo funciona nuestro cerebro y cómo aprendemos. Aquí os dejo el link por si queréis hacerlo: https://www.coursera.org/learn/learning-how-to-learn/home/welcome  

El objetivo del curso es que aprendamos mejor de lo que estamos asimilando conocimientos hasta ahora. Llevo solo una semana, pero ya he aprendido cosas que me parecen muy interesantes y creo que merece la pena compartirlas.

Lo que más me ha llamado la atención es la diferencia entre el modo focal y el modo difuso del cerebro. Estos dos modos son las maneras que tenemos de pensar.

El modo focal es que el usamos cuando nos centramos en resolver un problema de forma consciente, por ejemplo, cuando buscamos la solución a un problema. La energía se centra siempre en la misma área del cerebro, de forma que es muy difícil que se nos ocurra algo nuevo cuando estamos enfocados en algo usando este modo.

El modo difuso, como su nombre indica, es más relajado, y eso permite que las neuronas se muevan por todo el cerebro. Es el modo que aparece cuando estamos corriendo o duchándonos, corresponde al momento famoso por el Eureka! de  Arquímedes. Cuando dejamos de centrar nuestra atención de forma focal en un solo asunto, el cerebro se relaja y se crean sinapsis nuevas, esto es, las neuronas recorren otros caminos distintos a los que están acostumbradas a recorrer.

Es por esto que muchas de las mejores ideas que tenemos nos aparecen cuando estamos haciendo cosas que no tienen nada que ver con el problema que queremos resolver. Así que la lección que nos deja el curso cuando estamos aprendiendo algo es que debemos esforzarnos en pensar sobre el problema o lo que queramos aprender, pero es importante después dejar que aparezca el modo difuso.

Salvador Dalí y Thomas Edison hacían uso de este modo para fomentar su creatividad. Dalí por ejemplo, diseñó un sistema para acceder a ese modo difuso de su cerebro. El método consistía en sostener una cuchara en su mano para que se cayera fácilmente sobre un plato cuando se quedaba dormido. La idea era que el sonido de la cuchara contra el plato lo despertara y así poder acceder a ese estado entre el sueño y la vigilia que tantas imágenes surrealistas le proporcionaba.

La técnica contra la procrastinación

Otra cosa que me ha sorprendido es que según diversas investigaciones, cuando nuestro cerebro detecta que tenemos que hacer alguna actividad que no tenemos ligada al placer, el cerebro crea una especie de resistencia y busca una manera más feliz de pasar el rato. Es lo que llamamos procrastinación. Cuando llegas a casa dispuesta a terminar ese trabajo importante y te atrapa Netflix en el sofá, échale la culpa a tu cerebro.

La cosa es que hicieron varios experimentos con personas procrastinadoras (me podrían haber llamado, ¡yo soy una profesional!) y vieron que esa incomodidad que el cerebro crea cuando nos tenemos que poner a hacer algo decrece a los cinco minutos aproximadamente. O sea, que lo que cuesta es ponerse. Siempre lo hemos dicho, ¿no?

Así, la técnica Pomodoro parece ser la solución a todas nuestras plegarias. Si no sabes lo que es, te cuento. Es una técnica que consiste en trabajar en una sola tarea durante 25 minutos totalmente enfocado, sin distracciones. Se supone que va bien porque después de esos 25 minutos vienen 5 minutos de descanso. Después de cuatro Pomodoros, lo ideal es tomarse de 10 a 15 minutos libres.

El descanso es tan importante como el tiempo que pasamos enfocados, porque en ese tiempo de descanso es cuando el cerebro aprovecha para cimentar el conocimiento. Si no dejas al cerebro descansar no ganarás tanta claridad y te será más difícil aprender.

En el Mac, yo utilizo un addon de Chrome que se llama BeFocused. También existe para el iPhone. Y seguro que en Windows también hay otros que hacen la misma función. Si lo piensas, ¡es tan sencillo!

La importancia de dormir

Cuando era más joven, dormir estaba sobrevalorado. Me acuerdo que cantaba siempre esta canción de Bon Jovi cuando me decían que tenía que dormir más: https://www.youtube.com/watch?v=ts-e0uZfooQ

La cuestión es que ya no pienso eso y sé que el descanso es vital. Además, ahora los científicos han demostrado que cuando dormimos, el cerebro saca la basura de las cosas que no necesita, y aprovecha para hacer nuevas conexiones entre las cosas que hemos aprendido durante el día. ¡Así que todo el mundo a por sus 8 horas diarias!

El último tip que te dejo es que si quieres aprender algo, es mejor practicar poco tiempo todos los días que hacer un día muchas horas. El aprendizaje se construye sobre lo que vamos aprendiendo, y se reafirma con el descanso y el sueño.

Así que ya sabes, dormir, practicar a menudo y trabajar en pomodoros. Con esos sencillos tips estaremos más cerca de convertirnos en máquinas de aprender. ¿Qué te parece?