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En este post explicaré las diferentes estrategias que estoy siguiendo para reducir al máximo posible mi uso del móvil y la pérdida de atención en las cosas que realmente importan.

Está claro que la tecnología es una herramienta poderosísima. Me encanta poder hacer todo lo que puedo hacer con el poder de un aparato que ocupa menos espacio que una billetera, pero de un tiempo a esta parte me había dado cuenta de que estaba perdiendo la atención. Cada vez me podía centrar menos en la tarea que quería llevar a cabo, y por lo general siempre me interrumpía a mi misma para desbloquear y juguetear con el móvil o buscar alguna tontería.

Entonces leí el libro The Shallows. En él se cuenta que nuestro cerebro es adicto a la dopamina que los megustas, los “hearts” y los mails generan en nuestro cerebro.

Cuando recibimos un megusta, para nuestro cerebro es como si estuviéramos comiendo azúcar, una recompensa que nos engancha. Esto, que puede parecer inocuo, en realidad tiene una parte muy mala: somos incapaces de centrar nuestra atención en una sola cosa por más de 30 minutos. El escritor e investigador Yuval Harari, autor del bestseller Sapiens, dice que la atención es nuestro mayor valor, y lo estamos regalando por menos de nada.  

Así que decidí emprender mi camino hacia la desintoxicación digital, one step at a time, que dicen los sajones.

Primero empecé poniendo un bloqueador en el navegador del ordenador del curro. Es un add-on que se llama Stay Focusd y en el que puedes bloquear determinadas URLs por un tiempo determinado, o puedes ser una flipada como yo e ir ALL IN y coger la opción nuclear. Bloquear las webs que tú le marques sin períodos de descanso. Al principio he de decir que hacía trampas y entraba en Instagram y Facebook desde otro navegador (qué lista, eh?) Pero poco a poco me he ido acostumbrando a no mirar y la verdad es que no considero que me esté perdiendo nada.

Por lo general las cosas que pasan en Facebook o Instagram son cotilleos, de los cuales al final te acabas enterando por otros métodos, así que todo bien.

Después de bloquear el acceso desde mi ordenador del curro, eliminé las apps de las redes sociales de mi móvil. Y oye, tampoco las he echado de menos. Supongo que al estar concienciada de lo que le hacen a mi atención las redes sociales, el vicio y la necesidad de visitarlas es mucho menor.

Como esta técnica me funciono y no me sentía mal evitando las redes sociales investigué para profundizar un poco más. ¿Qué más podía hacer para mejorar mi atención y limitar mi acceso a las pantallas? Ahí descubrí, en un post de Medium que compartió Tim Ferris, el método Grayscale.

Consiste en poner el móvil en blanco y negro para que te den menos ganas de estar revisando el móvil cada dos por tres. La explicación es que nuestro cerebrito no ha evolucionado tanto como nos pensamos y los objetos y los colores brillantes le gustan demasiado. Eso hace que nos podamos pasar media hora mirando el mismo feed de Instagram sin darnos cuenta. Somos animalicos del señor.

Además del blanco/negro, le he metido una imagen a la pantalla de bloqueo y a la de inicio con la frase “Why am I in your hand?” (¿por que estoy en tu mano?). Esto me ayuda a desistir cada vez que quiero coger el móvil para perder el tiempo. Os dejo una captura de pantalla de mi móvil. No sé por qué han salido los colores, cuando la tengo en blanco y negro. 


Otra herramienta útil es “tiempo de uso” del iPhone. Con una de las últimas actualizaciones del sistema operativo de Apple viene una herramienta que trackea el uso que le das a tú móvil: cuánto tiempo pasas en cada app, cuántas veces consultas el iPhone y además, puedes restringir el uso de tu móvil en según qué horarios. Yo lo tengo bloqueado de 22h a 9 h de la mañana, simplemente porque quiero que mi rutina hacia el sueño sea tranquila y sin estresores externos.

Además, últimamente he leído sobre el efecto iPhone. En un estudio publicado en The Journal of Social Psychology, los investigadores pidieron a estudiantes universitarios una serie de tareas motoras difíciles cuando sus móviles estaban visibles. Comparado con el grupo de control, que realizaron las mismas tareas pero sin la presencia de sus móviles, performaron significativamente peor. Lo más curioso de esto es que solo la presencia de algún móvil en la mesa afectaba en la calidad de la tarea que llevaban a cabo, no hacía falta que fuera su propio móvil el que estaba a la vista.

La próxima vez que quieras charlar con alguien y conectar de verdad, recuerda esconder tu móvil para que no esté a la vista para mejorar la calidad y que la conexión con la otra persona sea más profunda.

Por último, una cosa que me está ayudando mucho a estar más presente en mi día a día es que he dejado de leer las noticias. Hace un mes me leía El País y El Diario todos los días cuando empezaba mi jornada laboral. Ahora, esas webs han ido también a la lista de sitios bloqueados por StayFocusd, por si algún día me entra la tentación. Desde que no consumo información online, me siento más tranquila y más presente. Al final, como dice Borja Vilaseca, “los medios de comunicaión existen para hacer creer a los ciudadanos que el mundo es un lugar horrible”.

Deja de leer las noticias y recupera el poder de tu cerebro, ¡que es tuyo!