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“De 9 a 5 hasta los 65” es una de las frases que más se repite en La bolsa o la vida, el manual sobre finanzas personales que escribieron en el año 92 Joe Domínguez y Vicki Robin. Si esta frase no te duele un poquito, o te has resignado a pasar 5 días a la semana en una oficina, o te gusta (mucho) tu trabajo y no te importa. A mi la frasecita me deprime, quiero hacer demasiadas cosas en la vida como para pasarme “de 9 a 5 hasta los 65” en una oficina.

Siempre he querido invertir. Desde pequeña. Veía esas películas donde alguien normal ganaba mucho dinero en la bolsa y soñaba con ser muy lista y forrarme sin esfuerzo. En la facultad llegué a hacer un curso, quería aprender los secretos de la bolsa y montarme en el dólar como Gordon Gekko en Wall Street. Pasó el tiempo, supe lo que costaba ganar un euro – y ahorrarlo –  y ya no vi tan claro lo de invertir.

La bolsa o la vida me ha devuelto las ganas, aunque según el plan trazado por los autores, la inversión es el último paso. Para empezar nos proponen una serie de ejercicios con el objetivo de que seamos conscientes de nuestras creencias sobre el dinero. El fin del libro es ayudar al lector a que consiga la independencia financiera. Esto quiere decir que no dependes de nadie para sobrevivir, no necesitas un sueldo. Ellos mismos la lograron antes de cumplir los 40 años.

A pesar de llevar tantos años publicado, las premisas de las que parten son actuales y globales: en una sociedad consumista en extremo, con deudas impagables y poco ahorro, Domínguez y Robin nos enseñan una vía de escape a la carrera de la rata, en la que todos damos vueltas en una rueda sin ver el final.

¿Te has planteado alguna vez cuánto dinero has ganado en tu vida? Es uno de los ejercicios que proponen. Retrocede en el tiempo hasta el primer duro que te dio tu abuela y súmalo a todo el dinero que ha pasado por tus manos. Yo lo hice y creo que todos deberíamos hacerlo, el resultado es inesperado, más bien diría que es frustrante.

Luego hay que hacer balance. ¿Cuánto te queda de eso? ¿Posees algo que no sean deudas? Lo que los autores pretenden con este ejercicio es que seamos conscientes de que si entregamos todo el dinero que pasa por nuestras manos, si no ahorramos, estamos dando toda nuestra energía vital.

Realmente estamos canjeando horas de vida en el trabajo por objetos o servicios que quizás no necesitamos o no nos aportan el valor que esperamos. ¿Te lo habías planteado? ¿Merece la pena gastar 9 horas de tu energía vital en esos pantalones? Desde que leí este libro, lo extrapolo todo a las horas que me cuesta ganarlo. La energía vital que tenemos es finita y no somos conscientes. Al gastar en cosas que no nos reportan satisfacción estamos faltándonos al respeto, desechando nuestra energía vital, sobre todo si no nos gusta nuestro empleo.

La bolsa o la vida me parece un libro necesario, arroja luz sobre aspectos que no nos solemos plantear, pero que son básicos. Si bien los conceptos son actuales, es cierto que han pasado muchos años y el plan de inversión quizás no se ajusta a lo que es la realidad financiera actual, pero como filosofía es estupendo. Es el punto de partida de un aprendizaje más profundo hacia una vida consciente desde el punto de vista financiero, eso seguro.